Micropaisajes

Escala.

El paisaje es siempre cuestión de escala.

Es una afirmación que ha impregnado mi largo proceso formativo (uno no termina nunca de aprender) y mi amplio bagaje profesional.

El paisaje no entiende de límites y trabajar sobre un proyecto exige una ida y vuelta constante en la mirada sobre el territorio para entender las claves del objeto de trabajo.

Michel Corajoud, uno de los paisajistas franceses más importantes y reconocidos, afirma:

“Todo proyecto de paisaje debería comenzar por cuestionar la aparente legitimidad de los límites convenidos para una intervención.

Hay que evitar concentrarse sobre la influencia exclusiva de un lugar. Hay que escabullirse, tomar distancia, alcanzar los límites para descubrir en ellos las diferentes salidas por las cuales nos podemos evadir.

Ampliando nuestro punto de vista, sobrepasando los límites asignados, podremos medir su resistencia, conocer su porosidad.

Nuestras escapadas determinarán, por tanto, cuáles son los verdaderos horizontes del lugar”

Es en esa educación de la mirada donde me deleito descubriendo nuevos paisajes ligados a la microescala.

Micropaisajes que surgen del azar, de la espontaneidad, de la conjunción de elementos en un momento y un lugar precisos.

Paisajes que mantienen la lógica en su pequeña escala. Que se difuminan cuando nos alejamos. Que nos pasan desapercibidos. Que retoman su anonimato…

Que pierden, injustamente, su verdadero valor.

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